Madrecita
Hace tiempo, unas semanas antes de la muerte de mi madre escribí esto, lo encontré entre mis cosas y me gustaría que este "notebook" lo conservara.
...Si pienso en la palabra "amor", el ejemplo único y perfecto es Dios y como ser humano, mi mamita, no conocí, conozco, ni conoceré a alguien como ella, virtuosa, muy sabia, aunque ella misma no se diéra cuenta, perdonaba todo como si nada, la paciencia y preocupación por sus hijas eran el pan de cada día...ella era la presencia, siempre ahí, nunca nos faltaste, nunca nos fallaste y tus deciciones siempre fuéron acertadas, aunque no lo reconocí en su momento...
Tu regazo, el mejor escondite de las preocupaciones cotidianas, yo allí me perdía, no sentía temor, ni pena, ni desesperanza, solo volvía a ser una bebé que esperaba cobijada con los ojos cerrados, la ternura de tus manitos suaves y tus palabras calmadas, prudentes y llenas de amor maternal.
Tuve temor alguna vez, pensando...que pasaría si ella no estubiera...no me detuve a pensar siquiera que la palabra "muerte" nos rondaría...mi mamita...en mi mente y corazón, era "eterna"...ETERNA...y no es así, ella se va y con ella una gran parte de mí, siento como si yo agonizara con ella y no sé, que parte de mi es la que está muriendo y cual es la que se está fortaleciendo sin lugar a dudas, porque no puede haber una cosa sin otra...solo sé que mientras lo descubra, estaré a su lado cada vez que pueda...acariciándola y escuchándola, como toda su vida ella lo hizo conmigo...
Estoy fuera de mí...no estoy donde estaba, ni soy lo que era...¿estará dejando de existir la niñita que hay en mi?...
...Si pienso en la palabra "amor", el ejemplo único y perfecto es Dios y como ser humano, mi mamita, no conocí, conozco, ni conoceré a alguien como ella, virtuosa, muy sabia, aunque ella misma no se diéra cuenta, perdonaba todo como si nada, la paciencia y preocupación por sus hijas eran el pan de cada día...ella era la presencia, siempre ahí, nunca nos faltaste, nunca nos fallaste y tus deciciones siempre fuéron acertadas, aunque no lo reconocí en su momento...
Tu regazo, el mejor escondite de las preocupaciones cotidianas, yo allí me perdía, no sentía temor, ni pena, ni desesperanza, solo volvía a ser una bebé que esperaba cobijada con los ojos cerrados, la ternura de tus manitos suaves y tus palabras calmadas, prudentes y llenas de amor maternal.
Tuve temor alguna vez, pensando...que pasaría si ella no estubiera...no me detuve a pensar siquiera que la palabra "muerte" nos rondaría...mi mamita...en mi mente y corazón, era "eterna"...ETERNA...y no es así, ella se va y con ella una gran parte de mí, siento como si yo agonizara con ella y no sé, que parte de mi es la que está muriendo y cual es la que se está fortaleciendo sin lugar a dudas, porque no puede haber una cosa sin otra...solo sé que mientras lo descubra, estaré a su lado cada vez que pueda...acariciándola y escuchándola, como toda su vida ella lo hizo conmigo...
Estoy fuera de mí...no estoy donde estaba, ni soy lo que era...¿estará dejando de existir la niñita que hay en mi?...



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